Las mujeres somos como las flores, tenemos infinitas formas, colores y olores, y todas somos bellas y perfectas creaciones de la naturaleza.
El mundo es de las mujeres que salen a pasear bajo la lluvia. Las que salen de su zona de confort, las que cuando llueve, en vez de quedarse en casa y dejarlo para mañana ven una oportunidad de ponerse esas bonitas botas de agua, su paraguas más colorido y salen a crear sus sueños.
El mundo es de las mujeres que, aunque les cueste, salen de la cama con una sonrisa. Y también de las que saben hacerse una taza de té y sentarse a ver cómo llueve fuera mientras disfrutan del momento adecuado para salir a pasear. Estas últimas verán ese dÃa como una amorosa invitación a mirar hacia dentro para luego ofrecerlo afuera.
Y cuando vean desde su ventana a una mujer con sus botas de agua y sus bellos paraguas, sonreirán porque saben que ella también está construyendo su mundo.
Y si sus miradas se cruzaran, la sonrisa las harÃa cómplices.
Esto es una invitación a todas esas mujeres que ven a sus semejantes pasear y aún no saben por qué lo hacen, con lo bien que se está en casa y lo fácil que es posponer las cosas para un mañana que nunca llegará.
Una invitación a que dejen de pensar que tal vez alguien, el sistema o la sociedad hará de su vida un lugar mejor.
Porque querida amiga, tan solo tú puedes sacarte de donde estás. Ni siquiera una legión de mujeres con paraguas serÃa capaz de hacerlo. Y tal vez puedas salir a la calle y dejarte llevar por esa marea, pero cuando cada una tome su propia dirección, volverás a quedarte sola y serán solo tus pasos los que te guÃen en tu futuro.
Pero no te derrumbes, levanta la mirada, sonrÃe y empieza a caminar. Porque cuando te quieras dar cuenta será tu sonrisa la que invite a otras mujeres a hacerlo. Y esa complicidad será un emblema de mujeres felices, creadoras y vividoras de sueños.
Todas admiramos a esas mujeres de éxito que lograron sus sueños y que en un momento nos parecieron lejanas. La única diferencia es que ellas aprendieron a pasear bajo la lluvia y no solo eso, sino que lo disfrutan.
Y es que, con el calzado adecuado, saltar en los charcos no es ningún impedimento sino algo divertido.
A todas vosotras que creéis que no podéis, quiero deciros que ojalá pudieseis veros como os veo yo. Porque cuando tengo una mujer delante de mÃ, aunque esté rota, llorando o sumida en su pena, solo veo un alma con un potencial ilimitado. Veo una llama que jamás se apaga y puedo sentir el poder interior que espera paciente a que decidas abrir la caja de Pandora que te habita.
Tal vez no veas tu luz porque está tapada por capas y capas de situaciones que están ahà para que actives tus dones y disfrutes del sabor de la conquista personal.
El mundo es de las mujeres que se acuestan tarde creando sueños e igualmente se levantan pronto, de las que se aman mucho y empiezan a poner lÃmites amorosos. De las que dicen: “a partir de aquà lo vamos a hacer de manera distinta, porque yo necesito MI espacio y MI tiempo”. De las que no cargan con más de lo que pueden, ni ocultan sus miedos detrás de esas acciones.
El mundo es de las mujeres que son las madres buenas de ellas mismas y no cargan con más de lo que les corresponde. Y sobre todo, el mundo es de las mujeres que deciden romper moldes, de sus creencias y sus propias limitaciones.
Y, tal vez, un dÃa no solo estarás paseando bajo la lluvia, sino que te decidirás a soltar ese paraguas y dejar que la lluvia te moje. Y, tal vez, ese dÃa, por primera vez, sentirás de verdad lo que es sentirse LIBRE.
Con infinito amor, Inma.
Y si sientes que ha llegado el momento de dejar de vivir desde lo que se espera de ti y empezar a escucharte de verdad, quizá te interese conocer Mujer & Sacerdotisa, un espacio para mujeres que desean recuperar su voz, su libertad interna y su propia manera de estar en el mundo.


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